En estás últimas semanas las redes sociales se han visto inundadas por el tema de “No se habla de Bruno”. Desde memes al respecto, tiktoks imitando las coreografías, fanarts y fanfics sobre Bruno y la familia Madrigal, es innegable que lo que para Disney había sido un fracaso en taquillas, se convirtió en un rotundo éxito en su plataforma, y esto es en parte, por qué está película dista de seguir la línea convencional de sus éxitos anteriores: el bueno contra el malo. Aquí son las situaciones familiares las que se vuelven el problema a confrontar.


A estás alturas, si no hemos visto la película, los spoilers en redes ya pudieron haber sentado la base para hablarte de Bruno: El trillizo que tiene la capacidad de profetizar acontecimientos que las personas interpretan como catastróficos y de los cuales los demás miembros de su familia lo responsabilizan, lo que termina haciéndole “desaparecer”

Pero ¿cómo se vuelve Bruno un personaje tan querido? Pues sencillo, el representa algo común en la cultura latinoamericana: El tabú y los secretos familiares. Es verdad que en cualquier familia hay asuntos silenciados, temas de los que no se habla abiertamente o que sólo algunos miembros conocen y los mantienen ocultos al resto.

Sin embargo, en otras ocasiones, no se trata de secretos de unos familiares con otros sino de “un pacto de silencio” de todos en torno a un tema determinado. Casi nunca el pacto es un acuerdo : a veces lo impone una figura de autoridad en la familia ( en este caso la abuela) y otras es una decisión nunca hablada.


No cabe duda de que su fin es proteger: los miembros creen que hablar del tema tabú sólo va a producir un daño innecesario a la familia. Pero en la mayoría de los casos, lo que creemos que puede pasar si rompemos el pacto es mucho mayor que el daño real que produce hablar abiertamente del asunto.

El problema surge cuando se oculta una situación sin resolverla, por lo tanto, no se integra correctamente en la historia de vida de la persona que la ha sufrido. En ese caso, el mantener como un “terrible secreto” dicho hecho genera reacciones que, quizás, los demás no puedan entender. El resto de integrantes de la familia observan esas reacciones, saben que “algo malo” ha sucedido, pero no comprenden el hecho (es el caso de Mirabel). En consecuencia, aumenta la ansiedad, se genera miedo a hablar y expresar temas que crean incomodidad, se hace un esfuerzo doble por mantener las apariencias y se empobrece la comunicación.


Viene la consecuencia que más afecta a los integrantes de la familia: la falta de soporte emocional. Por ejemplo, evitar hablar sobre la desaparición de Bruno en apariencia evita la “explosión” pero hace que cada miembro sufra en silencio y no comparta su perspectiva del dolor o sus propios miedos y fallas, y como consecuencia, no se asimila la situación vivida y no se supera.

Y entonces, ¿Cómo hablar del tema?

Si deseas poner sobre la mesa un tema tabú en tu familia, hay que tener en cuenta que debes abordar el tema con tacto, y que la intención final sea lograr un beneficio. Los demás miembros puede que no estén igual de preparados para nombrar lo silenciado, por lo que es conveniente ir despacio y saber que habrá resistencias de ellos a hablar abiertamente de esto (cada persona tiene su ritmo y sus propias razones). Y, hay que estar preparados para aceptar la diversidad y oír las razones por las que “no se habla de Bruno”.



Es muy importante que recuerdes que un tema tabú no deja de serlo de la noche a la mañana y que, más que una conversación, requiere de aceptar las emociones que llevaron a uno o más miembros de la familia a no hablar más del tema. En este caso, la paciencia será la pieza más importante.

https://danielgonzalez.com.es/tabu-en-la-familia-hablamos-ahora-o-callamos-para-siempre/